Péndulo Waltenhofen

-Vitrina 2 del museo- El péndulo sirve para demostrar el efecto de la corrientes de Foucault.

El campo magnético es atravesado por un metal, incluso no ferromagnético. Las corrientes de Foucault que se inducen en el metal, que se oponen al campo original, ocasionan el frenado del material por la pérdida de energía. Si hacen ciruitos más pequeños, por ejemplo, con la forma “en peine”, las pérdidas son menores. Por ello, los núcleos de los tranformadores se hacen en láminas.

La rueda de Barlow, vitrina 2 del museo; uno de los primeros motores motores eléctricos.

Se hace circular una corriente continua a través de la rueda (uno de los contactos es a través del eje y el otro a través de mercurio) que está inmersa en un campo magnético gracias a un imán permanente en U cuyos polos norte y sur están, respectivamente, a ambos lados de la rueda. La fuerza resultante mueve la rueda.

 

Rueda de Barlow

Nuestro agradecimiento a…

las muchas personas que pusieron en marcha en este museo. En especial a D. Joaquín Mateos, que fue director de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial de Gijón, y a D. Manuel Pérez Iglesias, del Ilustre Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales del Principado de Asturias, así como al propio Colegio cuya ayuda fue imprescindible.  Ellos han sido los artífices de esta magnífica exposición.

También para Virginia Suárez y para Lorena Martínez, por haber puesto en marcha la presente página.

El origen del museo, la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial

El museo tiene su origen en el traslado de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial de Gijón desde su sede en la calle Manuel Llaneza al nuevo edificio del Campus Universitario de Gijón, en el año 2004.  En los laboratorios y talleres se encontraron una gran cantidad de aparatos, ya en desuso, cuyo destino más cierto era la chatarra. A la dirección del Centro le pareció que aquel conjunto de instrumentos científicos constituían una muestra inapreciable de la historia y de la evolución de la Escuela y de la Ingeniería Industrial, y se propuso conservarlos a la espera de poder ponerlos en valor. Tras más de 6 años, con la colaboración de un buen número de personas y la inestimable colaboración económica del COLEGIO OFICIAL DE INGENIEROS TÉCNICOS INDUSTRIALES DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, tuvo lugar la inauguración del museo.